Por Cipriano Miraflores
La declaración como delincuentes de un grupo gobernante de una entidad federativa de México, hecha por el país más poderoso de la tierra, que confirma su narrativa de que nuestro país está gobernado por los narcos, es un problemón, no solo para el gobierno, sino para el régimen político y para el Movimiento de la Cuarta Transformación.
De este tamaño es el asunto, que lo podemos definir como grave. Cualquier acción que tome el gobierno es consecuencia de su propia existencia.
Si se pone a defenderlos, cabrá su tumba, la opinión pública los ha condenado desde hace tiempo, en Sinaloa los ciudadanos han marchado exigiendo la renuncia del gobernador y compañía. No puede el gobierno tapar el sol con un dedo.
Si los entregan, malo, porque se destruye la narrativa de la soberanía, el grupo gobernante se verá derrotado, además el grupo acusado forma parte del grupo en el poder nacional, su entrega será una traición.
Qué hacer?
Las bases del morenismo deberán asumir la política de su propia Transformación, acabar con su grupo gobernante, volver a sus principios de combate a la corrupción, así como: no robar, no mentir y no traicionar al pueblo.
Los traidores han sido sus políticos, no la militancia. La decisión la tiene Morena, debe hablar y decidir La Base.
En sentido contrario, se acabará la Cuarta Transformación.
Así las cosas, en vía de mientras sea usted rabiosamente feliz.
Padiush benne
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