Aunque la Ciudad de México crece a un ritmo cada vez más lento, para 2040 la urbe y su zona metropolitana tendrán aproximadamente 23.4 millones de habitantes (dos millones más que en la actualidad) y una ocupación de más de 450 kilómetros cuadrados adicionales cada 10 años en promedio, situación para la cual “no estamos preparados”.
El representante del Laboratorio de Estudios Espaciales y Prospectiva Territorial, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM, Roberto Ramírez Hernández, explicó lo anterior y agregó: como país no estamos acostumbrados a la planeación.
En ese sentido, dijo, es fundamental crear escenarios que señalen hacia dónde van las ciudades y los territorios en los ámbitos económico y social. Debemos adelantarnos a las problemáticas que advertimos para 10, 15 o 20 años. Ese es el objetivo de dicho espacio de investigación establecido en diciembre de 2025.
Aunque los gobiernos intentan contener el crecimiento y dotar de más infraestructura, no es suficiente. Por ejemplo, se han invadido áreas protegidas o urbanizado sitios peligrosos como barrancas. De seguir el escenario tendencial, continuará el crecimiento caótico de la metrópoli, puntualizó.
A decir del experto, el costo de no hacer algo ahora será mayor, mostrado en una urbe más cara, contaminada e ineficiente en demérito de la calidad de vida de quienes la habitan y transitan.
En ese contexto, Ramírez Hernández enfatizó que el manejo eficiente del territorio incluye municipios del Estado de México e Hidalgo. De acuerdo con estudios del Laboratorio, el crecimiento relevante será hacia el norte y nororiente en municipios como Axapusco, Texcoco y Tizayuca. “Tendremos que pensar en proporcionar servicios urbanos a esos lugares”.
El especialista universitario planteó además la necesidad de prever qué pasará en dos o tres décadas, y estar preparados ante cuestiones como la dotación de agua potable, creación de empleos o transporte. En este último rubro se ha planeado de forma adecuada con “un enfoque metropolitano, lo que habla de la importancia de pensar la ciudad como una megalópolis” y, de esta manera, considerar otros retos como la disposición de basura o los programas de control de contaminación de vehículos.
Además de la capital de la República mexicana, en el Laboratorio se analiza la zona metropolitana de Guadalajara, una de las tres urbes más grandes del país, con una población de cinco millones de personas.
Con perspectiva
En este lugar se realizan análisis científicos con métodos cuantitativos para saber cómo y por qué crecen las metrópolis. Es el único de Latinoamérica en haber sido invitado a formar parte de una red internacional de laboratorios de su tipo, la cual integran 15 universidades del mundo, entre ellas las de Harvard y Beijing.
Los trabajos los encabeza Roberto Ramírez con el apoyo de la académica del IIEc, Karina Garduño Maya, y un grupo de 14 alumnas y alumnos de licenciatura y posgrado, a quienes se les capacita para usar modelos matemáticos y estadísticos, así como econometría espacial, por ejemplo, a fin de que expliquen de manera científica los sucesos.
Otras líneas de investigación consisten en análisis regionales (centro, norte, etcétera) y cuáles son las políticas de desarrollo económico y social estatales; y, por supuesto, la prospectiva: qué va a pasar para construir escenarios que permitan estar preparados.
Roberto Ramírez recordó que en el trabajo participan también instituciones externas como El Colegio Mexiquense para impulsar un enfoque de planeación urbana con prospectiva.
—oOo—
FUENTE DE LA INFORMACION: https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2026_404.html
Descubre más desde CLAMORSOCIAL.COM
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
