Por Jaime Palau Ranz
Como calientan los lanzadores relevistas.
¿Ha oído alguna vez la frase, “ya se prendió la estufa” o “inició la actividad en el calentadero”? en el argot beisbolero significa que se ha levantado a calentar el brazo alguno de los lanzadores de relevo de un equipo, con la intención de estar listos para entrar al juego si se requiere de sus servicios.
Un mánager conoce perfectamente a cada uno de sus pitchers, sabe cuándo un abridor empieza a flaquear o no trae el control suficiente para dominar a los contrarios, en cuanto empieza a notar que no va a realizar el trabajo deseado, ordena inicien el calentamiento los relevistas.
Este proceso no se hace de un minuto para otro, requiere de un tiempo razonable para poner el brazo a punto y entrar a enfrentar a los bateadores que ya están en ritmo, momento de revisar como se preparan para entrar al terreno de juego.
Muchos lanzadores utilizan alguna pomada que sirva para ayudar al calentamiento de su brazo, es vital que no tenga en su fórmula alguna sustancia prohibida por la Liga, la mayoría se pone un guante de látex tipo quirúrgico en la mano contraria a la de lanzar, para hacer la aplicación en el hombro, cuidan mucho no embarrarse ni dejar residuos de alguna sustancia en los dedos.
Hay que recordar que antiguamente algunos lanzadores aplicaban saliva o vaselina a la pelota para que hiciera efectos extraños o más pronunciados en su viaje al home, eso está totalmente prohibido en la actualidad.
Si por error dejan algo de la pomada en los dedos y el ampáyer lo detecta, puede considerar que intentaba hacer trampa y expulsarlo del juego, haría un reporte y la liga lo suspendería por una buena cantidad de partidos, no vale la pena el riesgo.
Un relevista inicia su calentamiento realizando varios ejercicios, extiende las extremidades superiores lateralmente y las mueve en forma circular, primero hacia atrás varias veces y después hacia adelante.
También efectúa diversos estiramientos de su brazo de lanzar como, por ejemplo, lo pone perpendicular al cuerpo doblando el codo 90 grados hacia arriba, alternadamente lo lanza hacia atrás y hacia adelante, cuando lleva el brazo de lanzar hacia el frente, se ayuda con la otra mano tomando el codo y acercándolo lo más que pueda a su pecho.
Posteriormente pasa el brazo de tirar por atrás del hombro hacia la espalda, con la otra mano rodea la cabeza, lo toma y jala estirando la axila, también pasa los brazos por detrás de la cintura, entrelaza las manos por la espalda y nuevamente los extiende, estos son algunos de los movimientos más comunes.
Continúa el calentamiento con alguno de los siguientes ejercicios, son similares a lanzar una pelota solo que sin una de por medio, puede tomar una toalla de tamaño mediano, que tenga en un extremo un amarre de moño o de lazo para meter la mano y sujetarla, en el otro extremo de la toalla tiene un nudo, hace el movimiento de tirar un toallazo en diversas ocasiones.
Otro ejercicio se realiza al estirar una liga gruesa de un metro aproximado de largo, con ganchos en las puntas, un lado se sostiene ensartándolo en alguna reja y el otro se agarra con la mano, obviamente al realizar el movimiento de lanzar, hay una resistencia en las dos opciones, por lo tanto, cuando realice los lanzamientos con la bola, el peso adicional se habrá ido dando la sensación de mayor ligereza.
Acto seguido ya puede empezar a pasar bolas a uno de los receptores de banca, quienes tienen la obligación por reglamento de utilizar el equipo completo de protección aun cuando no exista el riesgo de recibir un faul, las primeras pelotas se envían a poca velocidad en un espacio mucho menor a los 60 pies oficiales que mide del montículo al home.
Poco a poco el cátcher se va alejando hasta tomar su posición atrás del pentágono en el calentadero, en cuanto se agacha en cuclillas se acelera el calentamiento, principalmente va a lanzar rectas puesto que no va a forzar tanto el brazo y al mismo tiempo incrementa la velocidad y el control, afinando la puntería y mandando la bola al punto exacto donde se la requiere el receptor.
Ya cuando está casi listo puede practicar algunos cambios, curvas y sliders para asegurarse que hacen el efecto deseado en el aire.
El coach de bull pen determina si está listo y le informa por medio de un radio al entrenador que está en la caseta, si es llamado a entrar al juego, el ampáyer ya solo le da cinco disparos de calentamiento y debe continuar el juego, por eso es importante que ya esté a punto su brazo y sin forzarlo pueda lanzar a su máxima velocidad y con los efectos que le demande el receptor.
Debido al esfuerzo que realiza cada lanzador para ponerse a punto y entrar al juego, sin importar que solo enfrente a un bateador, al término de su participación debe ponerse una bolsa de hielo alrededor del hombro y brazo de lanzar inmediatamente después de salir del partido.
El trainer se encarga de acomodar el hielo y fijarlo por medio de enormes vendas para que no se lo quite durante unos 10 minutos cuando menos, este intenso frio sirve para que se desinflamen los músculos y ligamentos que se forzaron y tenga una rápida recuperación.
Si desea contactarme favor de escribir a jaime.graficatotal@gmail.com
Facebook: Jaime Rafael Palau Ranz
Seguiré comentando la próxima semana.
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