Crónicas Beisboleras

Por Jaime Palau Ranz

Actualmente la temporada de la Liga Mexicana de Beisbol de verano se juega con 20 equipos, históricamente si alguna plaza dejaba de ser un buen negocio para el dueño de la franquicia, cambiaba de sede el equipo a otra ciudad, por lo tanto, la ubicación geográfica de los participantes cada campaña, determina si se forman dos zonas (Norte y Sur) con 10 equipos cada una.

El 60% de los conjuntos puede acceder a la postemporada, lo que hay que hacer para calificar es tener una temporada triunfadora, inclusive ganando la misma cantidad que los juegos perdidos, muy probablemente se logra avanzar, en la temporada de 1998 había 16 equipos y se hicieron tres grupos (norte, centro y sur), dos de ellos con cinco y uno con seis equipos.

Para el torneo de 1998, el reglamento establecía la mecánica para acceder a los play offs, quienes ocuparan los dos primeros lugares de cada zona, obtendrían las posiciones del 1 al 6, no importaba que hubiera equipos con mejor porcentaje de ganados y perdidos, por ser tercer lugar de un grupo, en automático serían desplazados a la séptima u octava plazas.

A los Guerreros de Oaxaca les tocó “bailar con la más fea”, puesto que compartían la zona centro con dos trabucos, los Diablos Rojos del México y los Tigres Capitalinos, el panorama de inicio era complicado, su entrenador, Nelson Barrera, no tenía experiencia ya que debutaba, llegaban nuevos peloteros y la esperanza era que se adaptaran rápidamente, casi con calificar se salvaba la temporada.

El destino es caprichoso y se empezó a escribir una historia de cuento de hadas con final feliz, el desempeño de los peloteros de Oaxaca, que había sido bueno, se conjuntó notablemente en el último mes de la temporada al ganar 17 de 22 partidos, era su tercera campaña de existencia, por fin lograban fuera ganadora y calificaban a la postemporada, difícilmente ya alguien podría detenerlos.

La marca de Guerreros fue la 5ª mejor de toda la liga, solo detrás de los Sultanes de Monterrey, los Diablos Rojos del México, los Tigres Capitalinos y los Acereros de Monclova, solo que el sistema de competencia los mandó hasta la séptima posición, desplazado por los dos equipos de la zona sur.

En la primera ronda de play offs debía enfrentar al segundo lugar general, a los Diablos Rojos del México, logrando derrotarlos aun con todo su poderío en una serie de 6 juegos, llevado por la emoción, Nelson Barrera, el mánager-jugador, declaró que le habían ganado al mejor equipo de México, lo decía por la historia de la franquicia y por el cariño que sentía pues ahí había pasado sus mejores años como pelotero.

Esa declaración en Monterrey la tomaron muy mal ya que ellos habían sido el mejor equipo de la temporada, así que, al enfrentarlos en las semifinales, Nelson fue abucheado y presionado constantemente, la serie abrió en la Sultana del Norte con 2 juegos.

Oaxaca estuvo muy cerca de ganar el primero, con 2 outs en la novena entrada y rola al pitcher para cerrar al juego, vino un terrible error del cerrador Sixto Báez, tira mal a primera y eso abrió la puerta para la reacción, siguió un cuadrangular y se concretó la voltereta que los dejaba tendidos en el terreno de juego, al ganar el segundo encuentro regresaron a Oaxaca con la serie empatada.

En los siguientes 3 partidos jugados en el Estadio Lic. Eduardo Vasconcelos, Sultanes triunfó 2 veces para regresar a su casa con la ventaja 3 a 2, solamente debía ganar 1 de los 2 posibles encuentros en Monterrey para llegar a la final, como dato complementario, había sido el único club que ganó en su estadio todas las series, nadie le pudo sacar 2 juegos como visitante.

Solo que no contaban con que Guerreros tenía los 2 mejores brazos en ese momento de toda la liga, los lanzadores Darío Pérez y Alejandro Carrasco, era su momento y nadie podría ganarles, el sexto juego fue apretado decidiéndose finalmente para la causa guerrera, con la serie empatada la presión sobre Nelson por sus declaraciones continuó en aumento en el último y decisivo juego.

Oaxaca tomó una tempranera ventaja con cuadrangular de Homar Rojas, la que nunca soltarían pues ganarían por blanqueada 7-0, solo que en la novena entrada, lanzando el cerrador estelar de los Sultanes, el ex ligamayorista Vicente “Balazos” Palacios y bateando Nelson Barrera, le lanza una piedra a la espalda del mánager guerrero con enorme coraje, impotencia y mala intención.

Aguantando estoicamente el coraje y el dolor, se quitó las guanteletas, las protecciones que usaba en la pierna y el codo y caminó a primera base sin hacer un gesto de dolor, en ese momento, todo el público que abarrotaba los tres pisos del estadio, más de veinticinco mil aficionados, se pusieron de pie ovacionando al hombre récord que tanto habían abucheado durante la serie.

Al dueño de los Sultanes, Don José Maiz García, no le gustó nada esa acción cobarde y vil del pitcher Palacios, así que una vez terminado el juego ordenó a su Gerente General Roberto Magdaleno, lo despidiera inmediatamente enviándolo a Tabasco, Roberto Castellón y yo fuimos testigos de esta instrucción, le dijo “me insultó a mí e insultó a mi familia, hoy mismo lo quiero fuera”.

La gente noble y leal del norte reconoce cuando han sido superados y no permite que se agache ni se pierda la cabeza, los fanáticos dieron una muestra de cómo se debe vivir y disfrutar el beisbol, homenajeando a quien lo merece sin importar que sea jugador del equipo contrario, algo que deberían aprender los aficionados de todo el país.  

Si desea contactarme favor de escribir a jaime.graficatotal@gmail.com

Facebook: Jaime Rafael Palau Ranz

Seguiré comentando la próxima semana.


Descubre más desde CLAMORSOCIAL.COM

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

RELATED ARTICLES

Deja un comentario

- Advertisment -

Most Popular

Recent Comments