El poder institucional
Cipriano Miraflores
Hay una ley de la política que es necesario saber: cuánto mayor es la fuerza de un poder, tanto más necesario es su ordenamiento y su superior nivel de institucionalizacion.
La excesiva acumulación de poder de Rayito de Esperanza, debería haber implicado mayor fortaleza de nuestras instituciones, sin embargo, su extraordinaria fuerza acabó con las ellas.
El resultado no podía ser otro: la corrupción. El poder personalizado de Cabecita de Algodón acabó con el poder desperdonalizado de las instituciones.
Afloraron en el mesías: más deseo de poder, no lo pudo contener, tampoco tuvo deseos de ello. También afloró en él la envidia: el deseo del poder del otro.
Quiso superar a Juárez, a Porfirio Díaz, a Cárdenas, a Echeverría, a López Portillo y a Salinas , a todos juntos. Se volvió soñador, déspota, ser el más grande, de aquí sus obras para ser recordado.
Su excesivo deseo de poder y su envidia, contagió a todo el grupo gobernante, se volvieron corruptos e insolentes, cínicos e irresponsables. El caso emblemático es el senador Noroña.
No hay de otra, tenemos que luchar por las nuevas instituciones políticas democráticas, para evitar estas locuras del poder excesivo
Está en las manos de usted.
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