Debilidad institucional
Por Cipriano Miraflores
Ayer estableci que el verdadero problema fundamental de nuestro país en este momento es la llegada de un grupo político con excesiva ambición de Poder. Unos vulgares ambiciosos.
Esto ha traído por consecuencia un proceso de debilitamiento de las instituciones políticas, que a la vez, profundizan la corrupción.
Revertir este proceso nos puede llevar años a partir de una intensa participación de ciudadanos libres y demócratas
Lo contrario de un gobierno institucionalizado es el gobierno personalizado, como lo es el de morena en manos de Rayito de Esperanza.
En 7 años solo sus chicharrones han tronado, una sola voluntad ha dominado nuestro país con consecuencias nefastas para las instituciones políticas.
Si no veamos:
Ha debilitado al propio Estado, existen territorios en los que no tiene presencia , este lo tienen los delincuentes.
Los gobiernos locales están en manos del crimen organizado en una proporción muy peligrosa. El crimen hecho gobierno.
Ha destruido la presidencia de la República al poner a una subordinada y que le ha quitado poder, decisión, respeto, capacidad.
Esto es solo igualable con los monigotes presidenciales que dejaba Santa Anna, al ir a descansar a Manga de Clavo en este caso, a la Chingada.
Las cámaras de senadores y de diputados están a su servicio para decretar leyes a favor del grupo y para su protección.
Acabó con el poder judicial convertiendolo en una caricatura de improvisados y de obedientes.
También acabó con el poder electoral poniéndolo al servicio del grupo y para lo que mande morena.
Convirtió a los gobiernos de los Estados en cueva de ladrones.
Estableció el mecanismo de fraude electoral y de compra del voto más grande de nuestra historia a través de la nómina oficial.
Las estructuras del gobierno es para hacer negocios ilícitos para el provecho del grupo. El gobierno es para robar y llenarse los bolsillos de manera cínica y descarada.
El grupo en si se puede categorizar como delincuencia organizada.
Corrompió al ejército y a la marina sin misericordia alguna.
Redujo a su mínima expresión a los partidos políticos de oposición.
Ha corrompido, salvo excepciones, a los medios de comunicación.
Ha destruido los contrapesos del ejercicio del Poder Público.
La moral pública está por los suelos.
Lo peor, ha idiotizado a una parte del electorado que repite con imbecilidad los dogmas del régimen político.
Pues esta es nuestra debilidad institucional, qué le vamos hacer.
Así las cosas, en vía de mientras sea usted rabiosamente feliz.
Nha xasgllo bishlle
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