Por Cipriano Miraflores
Sobre el estado del régimen político de México, se han hecho diversas interpretaciones, que valen la pena mencionar.
En primer lugar, que en el grupo dominante no hay unidad de mando, que las corrientes existentes andan muy sueltas, por ejemplo, algunos precandidatos a gobernadores no acatan la línea, que los partidos aliados expresan la idea de ir solos en ciertas gubernaturas. Las ambiciones se han desatado.
En segundo lugar, que a doña Claudia casi nadie le hace caso, no le informan, no le consultan, no le toman el caso, con expresión de incredulidad dijo que » la gobernadora de Chihuahua no le tomó la llamada». Le imponen cambios en el gobierno sin que ella marque la pauta.
En tercer lugar, todo esto se debe a la disminución de la influencia de Rayito de Esperanza, que el obradorismo se está acabando.
Para mí estas interpretaciones están equivocadas. En primer lugar, Cabecita de Algodón sigue siendo el jefe de jefes, el manda y se hace obedecer, él mueve las fichas del tablero.
Lo que pasa es que no se está operando bien el gobierno, falta operación política, existen demasiados errores en las acciones y en la comunicación política.
Se cometen errores internos y externos en el gobierno, se abren demasiados frentes de conflicto. Doña Claudia no opera el régimen, los demás operadores como Adán, Monreal, Luisa María, los gobernadores, la secretaria de gobernación, están más agazapados que operando.
Si no vean el enredo que han hecho de la presencia de los agentes de la CIA en Chihuahua. Su narrativa de soberanía se ha hecho pedazos, por falta de pericia política.
Tenemos pues, un problema básico de gobernabilidad.
No tarda Cabecita de Algodón en dar públicamente, las líneas de gobierno.
Así las cosas, en vía de mientras sea usted rabiosamente feliz.
Descubre más desde CLAMORSOCIAL.COM
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.