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Nueva Constitución de Oaxaca XVIII
Por Cipriano Miraflores
2. Un segundo hecho histórico que les ha sucedido a los pueblos precoloniales, que los ha determinado y traído nefastas consecuencias, es el de estar frente al Estado y no ser su parte constitutiva.
Los españoles intentaron que fuesen parte integrante del Reino y no una colonia. Ser considerados súbditos de la Corona les daba otra categoría política. Incluso la Reina Isabel prohibió su esclavitud.
Si esto se hubiera materializado, seguramente la historia de los pueblos hubiese sido algo distinto y no hubiese sido una colonización.
El mismo fenómeno se repite con la formación e institucionalización del Estado Mexicano. Primero se les borra del mapa político y jurídico de la Constitución, todos son ciudadanos de la República, la categoría civilización indigena no existe, mucho menos un estatus jurídico especial.
Los pueblos y sus comunidades pasan a considerarse solo como parte de la población mexicana y en el caso que nos ocupa, como población oaxaqueña.
La política del Estado de integrarse con una sola cultura, un solo pueblo y un solo territorio significó la muerte política de los pueblos.
Sin embargo, los pueblos y sus comunidades estaban ahí, en la resistencia, en la sobrevivencia, la terca realidad se sostenía y se sostiene.
El Estado atiende el fenómeno pero como política pública gubernamental. El primero que los atiende pero como población indigena es el Presidente Porfirio Díaz mediante una Comisión, el segundo es el. Presidente Cárdenas y así sucesivamente, siempre frente al Estado. Esto se concibe como La Cuestión Indígena, como un problema a resolver.
En Oaxaca se inicia un lento proceso de reconocimiento de las civilizaciones precoloniales, no solo como población sino como algo diferenciado, primero el reconocimiento de sus lenguas, luego como Pueblos, por fin, se les reconoce que tienen derechos diferenciados para elegir sus autoridades y para ser atendidos en lo específico en el campo judicial.
En el Proyecto Constitucional se estima reconocer su igualdad en cuanto culturas y sujetos de derecho público con autonomía y personalidad jurídica.
Se han dado pasos importantes pero no suficientes, porque siguen siendo y estando frente al Estado y no en el Estado.
Falta pasar del Estado monocultural, monojuridico, al Estado Plurinacional y de pluralismo jurídico, con pleno derecho.
Que los pueblos estén en el Estado y sean su componente y no su problema. Aquí quiero recordar la idea de Estado del gran pensador Espinoza: «el fin del Estado no es la dominación , no se ha instituido para someter al hombre bajo la imposición y hacer que pertenezca a otros, por el contrario se ha instituido para liberar al individuo y a los pueblos del temor, para que vivan en seguridad , su derecho natural a existir y de actuar.»
Solo siendo integrantes de la Asociación Política llamada Estado, los pueblos precoloniales tendrán ese derecho natural a existir y de actuar, tal como lo expresó Espinoza.
Así las cosas, en vía de mientras sea usted rabiosamente feliz.
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