Nueva Constitución de Oaxaca VIII
Por Cipriano Miraflores
Es evidente que la mayor resistencia de los pueblos precoloniales u originarios para la imposición de la cultura occidental, por ende, de su colonización, ha sido su organización comunitaria, dentro de un espacio delimitado, han practicado sus culturas, sus normas, procedimientos, como enorme caparazón para evitar ser absorbidos por la cultura colonial.
Si bien ha servido para la resistencia, la comunidad se ha convertido en una limitación política para hacer más efectiva la misma resistencia.
Se necesita abarcar más espacio territorial, para que además de resistir mejor la aculturacion, se pueda construir condiciones, no solo de resistencia, sino para estar en condiciones de ganar más espacios políticos y tener alternativas de competencia efectiva con la cultura dominante.
No se trata solo de ocupar espacios políticos comunitarios, sino también de espacios políticos municipales, con sello propio, así como regionales y por qué no, estatales, como puede ser Oaxaca.
Es evidente que los pueblos precoloniales necesitan de niveles de organización más amplios, para hacer efectivo un proyecto civilizatorio, donde se esté en condiciones mejores con la civilización occidental.
En sentido contrario, los pueblos solo esperan el tiempo de desvanecimiento de su mundo, de sus civilizaciones, de sus principios y normas de vida, que pueden ser alternativa de un mundo mejor.
Deben tomar el toro por los cuernos, hagan posible el reconocimiento Constitucional de los 17 territorios culturales que ocupan, precisamente, los 16 pueblos precoloniales y el pueblo afromexicano. Las comunidades serían la base territorial mínima de organización política – administrativa de cada uno de los pueblos.
A partir de este reconocimiento del territorio cultural, será posible el reconocimiento de facultades autónomas de los pueblos, por lo cual tendrán amplias posibilidades de potenciar sus culturas y abandonar, desvanecer, sus situaciones coloniales.
Oaxaca sería el primer Estado Plurinacional, pluridiverso, pluricultural e intercultural de México y de América Latina, con amplias posibilidades de hacer historia por el bien de todos.
Desde luego, los territorios culturales no impiden el reconocimiento de administraciones más amplias de alcances regionales, o la debida integración, por ejemplo, del pueblo binnigulaza ( zapoteco), en un conjunto de subregiones, que a su vez pudiese constituir un poderoso territorio cultural.
De verdad, no podemos seguir con las mismas prácticas de gobierno y organizativas con tan malos resultados, es ya necedad.
Así las cosas, en vía de mientras sea usted rabiosamente feliz, ya sabe es viernes, el cuerpo lo pide.
Nha shagsllo bishlle
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