A partir de su fundación, la Universidad ha tenido como tareas esenciales crear, conservar y transmitir el conocimiento científico y humanístico, las cuales, en el ámbito de las letras, adquieren una dimensión particular: conservar las palabras, destacó el coordinador de Humanidades de la UNAM, Miguel Armando López Leyva.
Se trata de que nos sigan diciendo algo y significando muchas cosas de acuerdo con el orden que les demos, estudiar los textos para comprender mejor nuestra historia y transmitirlos para que nuevas generaciones puedan volver a leerlos y creen sus propias historias, afirmó.
En la inauguración del III Congreso Internacional Literatura Mexicana Siglos XVII-XXI. Rescate-edición, Estudios literarios e Historias dijo que este encuentro es celebrar la literatura y reconocer el papel de la Universidad en ello: como espacio de memoria, reflexión ponderada y de imaginación.
Destacó que es significativo que esté dedicado a la literatura mexicana y sea, al mismo tiempo, internacional. Su objeto de atención es mexicano, pero su comunidad de conocimiento se encuentra en todas partes del mundo y, en ese sentido, es universal.
Esto es muestra, externó López Leyva, de que nuestra literatura forma parte de una conversación cultural global que no queda limitada por las fronteras territoriales.
En su tercera edición se presentan 324 ponencias en 87 mesas de trabajo y tres conferencias magistrales, para sumar 327 intervenciones académicas en total, detalló el universitario ante la directora del Instituto de Investigaciones Filológicas (IIFL), Lilian Álvarez Arellano, sede el evento.
Ello ha sido posible gracias a 19 instituciones coorganizadoras y 96 de México, Estados Unidos, España, Francia, Bélgica, Reino Unido, Italia, Perú, Brasil, Chile, Costa Rica, Colombia y Argentina. El valor del evento reside en su magnitud y, sobre todo, en su capacidad de mostrar la existencia de una comunidad humanística abocada a los estudios literarios vasta, diversa y articulada alrededor de un objeto de estudio común.
Podremos ser testigos de la gran pluralidad de temas, enfoques, problemas y metodologías que actualmente enriquecen a los estudios literarios, dentro de los cuales están investigaciones relacionadas con problemas de género, violencia, memoria, migración, corporalidad, ecología, poshumanismo, cultura digital, ciencia ficción, literatura infantil y juvenil, teoría literaria y relaciones entre derecho, política e imaginación, puntualizó López Leyva.
Permanente construcción
En tanto, Lilian Álvarez indicó que el nutrido programa da cuenta de la permanente necesidad de crear y conservar espacios de intercambio de ideas, de creación conjunta de hipótesis, validaciones y refutaciones, de corpus de textos y elencos de autores que podamos reclamar como nuestros.
Con base en las más de 300 colaboraciones podremos analizar si existe una literatura mexicana; si responde a la relación con una demarcación geográfica variable, a un periodo o a tradiciones culturales, discursivas y lingüísticas imbricadas; o a entidades abstractas, aunque palpables, como las de “pueblo” o “nación”.
De acuerdo con la investigadora del IIFL e integrante del Comité Organizador del Congreso, Belem Clark de Lara, el Seminario de Edición Crítica de Textos del Instituto ha trabajado para fortalecer el rescate de nuestras letras.
La también investigadora del IIFL e integrante del Comité Organizador, Pamela Vicenteño Bravo, resaltó que recorrerán más de tres siglos de nuestras letras; revisarán autores, obras, géneros, movimientos, revistas, archivos, problemas históricos y nuevas formas de leer y de acercarse a la literatura mexicana. La diversidad de tópicos y perspectivas constituye una oportunidad para pensar la literatura como un territorio abierto y en permanente construcción.
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FUENTE DE LA INFORMACIÓN: https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2026_526.html
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