Justicia IV
Por Cipriano Miraflores
Es duro aceptarlo pero nuestra existencia como pueblo, ha sido determinada, por nuestra posición frente al Estado Mexicano.
En primer lugar, como elemento externo, al que habría que atender, sea para dominar, administrar con atención.
En segundo lugar, como un problema del propio Estado para constituirse a plenitud como Estado, es decir, una unidad política, un orden jurídico y una sola cultura.
Por ello, en las constituciones de 1824 y 1857, el Estado Mexicano está constituido solo por ciudadanos, nosotros fuimos borrados del territorio nacional.
En la Constitución de 1917, el zapatismo nos da vida al reconocer la existencia de la forma comunal de la propiedad. La tierra nos da vida política.
A partir de aquí, el Estado Mexicano ha ido reconociendo , poco a poco, nuestras particularidades.
Sin embargo, el Estado adopta la política del indigenismo, es decir, nos administra a su conveniencia, nos proteje, nos simula, nos engaña, nosotros nos enconchamos a nivel comunitario y pasamos a la lucha de la resistencia y la demanda.
Los hermanos de Chiapas, en 1994 expresan nuestras demandas más sentidas, pero el colono se resiste a cambiar de política, nos ofrece algunas concesiones que no impactan en nuestra situación colonial.
Entonces, nuestro gran problema es nuestra relación con el Estado Mexicano. Para acabar con el problema, dejemos de verlo como un problema de relación, porque nunca podremos derrotar al Estado colonial e indigenista, mediante la profundización y ampliación de la demanda. Hoy mismo, la ley indigena es un nuevo mecanismo para reforzar la colonialidad y el indigenismo del Estado, nos están invitando a engrosar las cadenas de nuestra injusta situación.
Cuál debe ser nuestro camino? Integrarnos en la Asociación Política llamada Estado, ser parte esencial del mismo, no estar frente a él sino en él, pero no diluido, sino con poderío.
La lógica nos ordena una estrategia de auto organización a partir de nosotros mismos, no a partir de lo que diga la oficina de control del gobierno.
Necesitamos establecer nuestra Regeneración
Política, aprovechar los espacios ganados, como postular nosotros, no los partidos políticos a los 44 diputados federales reconocidos por la autoridad electoral, ampliar los municipios que eligen a sus autoridades por sus normas propias, tomar el poder político en los Estados en que somos mayoría, como Oaxaca, Chiapas y Yucatán, abordar a las organizaciones indigenas oficialistas y transformarlos en instituciones de lucha, demandar que el INPI debe ser nuestro.
Así las cosas, tenemos que ganar el debate en el terreno de las ideas, para empezar. Superemos las tesis antropológicas, culturales , y platear nuevas tesis políticas, porque nuestro problema es de poder
Así las cosas, en vía de mientras sea usted rabiosamente feliz, es viernes, el cuerpo lo sabe.
Nha shagsllo bishlle
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