COMUNICADO
Palacio Legislativo de San Lázaro, a 15 de junio de 2026
El diputado federal Rubén Moreira Valdez presentó un Punto de Acuerdo para exigir a las autoridades federales de salud un freno definitivo al desabasto de medicamentos en el país, una problemática que, señaló, vulnera flagrantemente el derecho constitucional a la salud y castiga la economía de los hogares más vulnerables.
Ante la persistencia del desabasto de medicamentos, el legislador priista solicitó exhortar a la Secretaría de Salud, al IMSS, al ISSSTE y al IMSS-Bienestar a garantizar el suministro oportuno de medicinas e insumos, transparentar el surtimiento real de recetas, informar los resultados de las estrategias para tratamientos oncológicos y de alta especialidad, y reforzar los mecanismos de supervisión para evitar que la falta de medicamentos continúe afectando la salud y la vida de millones de mexicanos.
El exgobernador de Coahuila señaló que si bien las autoridades federales han implementado estrategias de adquisición y distribución, persisten los reportes de desabasto en diversas regiones del país, lo que evidencia la urgencia de redoblar esfuerzos institucionales.
«Cuando los pacientes no reciben los medicamentos prescritos en hospitales, clínicas o centros de salud públicos, se ven obligados a adquirirlos con recursos propios, generando una presión económica adicional sobre los hogares mexicanos», destacó el coordinador parlamentario.
Recordó que, de acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el gasto de bolsillo continúa representando una proporción significativa del gasto total en salud en México. Este concepto comprende los desembolsos directos que realizan las familias para cubrir consultas, estudios clínicos, tratamientos y medicinas que el Estado no les proporciona.
El congresista detalló que de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México mantiene uno de los niveles más altos de gasto de bolsillo, alrededor del 40 por ciento, mientras que entre sus países miembros el promedio es de alrededor del 20 por ciento. A esta situación, sumó el incremento sostenido en el costo de los productos farmacéuticos.
Rubén Moreira manifestó que este escenario genera un doble impacto negativo: por un lado, compromete la continuidad de los tratamientos médicos de quienes no tienen recursos; por el otro, incrementa el riesgo de que las familias enfrenten gastos catastróficos que limiten su capacidad de cubrir necesidades esenciales como alimentación, vivienda o educación.
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