Secretaría de Cultura | 05 de marzo de 2026 | Comunicado
De color atigrado y habitante del Valle de México, la variante de ajolote que obsesionó al paisajista José María Velasco motivó más de diez años de observación e investigación científica. Actualmente, el público puede conocer estos estudios en la exposición José María Velasco. Los apuntes del pintor, que presenta el Museo Nacional de Arte (MUNAL), recinto del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).
“Velasco los bautizó como Siredon tigrina, pero fue el zoólogo de origen francés Alfredo Dugès quien propuso cambiar el nombre a Ambystoma velasci en homenaje al pintor”, explicó el curador e investigador Ramón Avendaño. El especialista detalló que el museo conserva las tres litografías donde el artista registró la anatomía de la especie, así como los tres volúmenes de la revista La Naturaleza, órgano de la Sociedad Mexicana de Historia Natural, en los que publicó su investigación.
“Él observó, investigó, realizó disecciones y trató de comprender la variante del lago Santa Isabel, sitio del cual también pintó paisajes. Se estima que Velasco dedicó entre 11 y 13 años a este estudio, que publicó bajo el título ‘Una nueva especie del género Siredon encontrada en el lago Santa Isabel, cerca de la Villa de Guadalupe en el Valle de México’”.
El impacto de este trabajo le dio reconocimiento internacional como naturalista, ya que cuestionó lo que tradicionalmente se afirmaba sobre este anfibio. “Recordemos que el ajolote está en el imaginario desde la época prehispánica, cuando se asociaba al dios Xólotl y se consideraba su tercera metamorfosis. A su llegada, los frailes se sorprendieron de este animal y dejaron registro en el Códice Florentino.
“Es un anfibio que llamó la atención de numerosos estudiosos y en torno al cual existían mitos sobre su metamorfosis y capacidad regenerativa. Incluso se habían llevado ejemplares a Europa para analizarlos, pero sin comprenderlos en su contexto”.
Avendaño señaló que, al investigarlo bajo la lupa y observarlo en su hábitat natural, Velasco comprendió las causas de su metamorfosis y la importancia de factores como la calidad del agua y las condiciones del entorno.
Para el curador, el pintor fue un hombre inquieto: “Me gusta mucho lo que decía Octavio Paz, que era un anfibio entre la ciencia y el arte. Velasco supo mirar más allá, ir al detalle del paisaje, al punto de involucrarse en la ciencia, no sólo dibujándola, sino participando activamente”.
Agregó que la propuesta que hizo Alfredo Dugès, hacia 1888, para modificar el nombre científico de esta variante fue significativa: “Hablamos de estudiosos que se apegan a las denominaciones científicas. Ambystoma es el género al que pertenecen los ajolotes y responde a sus características, como la cabeza chata y la boca ancha; pero esta variante, en particular, lleva ese homenaje”.
Avendaño invitó al público a descubrir esta salamandra a través de la mirada de Velasco y a reflexionar sobre su cuidado: “El ajolote se ha convertido en un emblema del país, pero muchas de sus variantes están en peligro de extinción, entre ellas Ambystoma velasci”.
Finalmente, destacó que Velasco es uno de los pintores fundamentales del MUNAL, institución que resguarda uno de los acervos más importantes del artista en el país.
La exposición José María Velasco. Los apuntes del pintor, que reúne más de 50 obras —entre dibujos, pinturas, impresos y una escultura—, permanecerá abierta al público hasta el 12 de abril en el MUNAL. El recinto se ubica en Tacuba 8, Centro Histórico, y puede visitarse de martes a domingo, de 10 a 18 horas.
FUENTE DE LA INFORMACIÓN: https://www.gob.mx/cultura/prensa/ambystoma-velasci-los-ajolotes-que-impresionaron-a-jose-maria-velasco?idiom=es
Descubre más desde CLAMORSOCIAL.COM
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.