jueves, febrero 26, 2026

Opinión de Cipriano Miraflores

La doctrina
Por Cipriano Miraflores

Cabecita de Algodón es un doctrinario, su ejercicio del Poder se basa en doctrina, en dogmas, en sentencias, en principios, en normas universales, para un recto gobierno de si mismo y hacia los demás.


Scherer nos dice que su fuente fundamental es el Sermón de la Montaña de Jesús Cristo. Si uno lee este documento que resume la obra y vida de Jesús, podrá usted entender, con suma claridad el espíritu del gobierno de Rayito de Esperanza.


Es su documento de cabecera, las tres acciones del recto gobierno son: no mentir, no traicionar y no robar al pueblo. Estos tres principios los derivó del Sermón de la Montaña, así como la norma de la austeridad.


Así que este Gobernante en lugar de guiarse por la Constitución, que resume las aspiraciones del pueblo mexicano, se guió por un documento religioso y doctrinario.


El pueblo vió en él a un hombre bueno, que les llevaba las buenas nuevas, pero un pésimo Gobernante. Se le cayó todo, mal economista, se gastó todos los ahorros que habia , endeudó como nunca a los mexicanos. Mal administrador, se le cayó también la salud pública, la educación, ah pero daba a la gente caridad. Todo su gobierno se basó en una Política: Bienestar.


Un gasto bíblico pero sin sustento económico, ante grandes problemas nacionales, en lugar de actuar en consecuencia, sacaba sus estampitas de fe religiosa.


Confió en su gente, en sus hijos, pero como a Jesús, lo traicionaron, deshonestos, ladrones, corruptos, nunca ha creído en las denuncias, sigue creyendo.


Dejó al mando del gobierno a una discípula, la más fiel, igual de doctrinaria, que lleva y quiere llevar hasta en sus últimas consecuencias su doctrina de gobierno.


Su doctrina del Sermón de la Montaña lo hizo tener confianza en el ser humano, hasta en los criminales, como el Mencho, darle un abrazo, en lugar de enviarlo a la cárcel.


Buen catequista pero pésimo Gobernante. Este hombre se equivocó de libro, El Príncipe es el indicado, al Gobernante se le reconoce por eficaz no por ser bueno, al Príncipe hay que temerle más que amarlo.


Mi politólogo es , antes que nada, un sacristán.de una iglesia, que se llama: Cuarta Transformación.
Qué cosas, pero en vía de mientras sea usted rabiosamente feliz.


Nha Xasgshxo Bihshe


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