Opinión de Cipriano Miraflores

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La corrupción política V
Por Cipriano Miraflores

En un régimen político no basta proclamar valores democráticos, no basta con elecciones periódicas, si las instituciones se vacían internamente, si el interés privado domina completamente la vida pública y si los ciudadanos pierden el sentido cívico, la corrupción se vuelve estructural. Aquí es clara la relación entre la apatía ciudadana y la corrupción.
Me atrevo a sostener que los ciudadanos, somos en gran parte, culpables de la existencia de la corrupción. Una sociedad donde los ciudadanos dejan de participar políticamente y se repliegan a sus intereses privados, facilitan la concentración del poder y el deterioro institucional. Un gobierno sano exige vigilancia constante.
Aunque a decir verdad, un régimen político donde la corrupción es ya estructural, como la de la Cuarta Transformación, solo la voluntad del pueblo lo puede cambiar a fondo.
Llegando a cierto punto, las instituciones pierden la capacidad de transformarse gradualmente, por lo que requieren transformaciones radicales o refundaciones políticas. El caso de México es ir al fondo para erradicar el problema, no basta una Secretaria Anticorrupción, como lo simula morena.
Esto nos obliga a ver la corrupción más allá del escándalo individual, como el de la señora Taddei, presidente del INE, obliga a verla como fenómeno cultural, institucional, antropologico y del poder político. Porque la corrupción política no comienza únicamente cuando alguien roba dinero público.
Comienza cuando la política deja de percibirse como responsabilidad común y se convierte exclusivamente en un instrumento de beneficio privado. Comienza cuando las leyes pierden legitimidad, cuando el poder deja de encontrar límites reales, cuando la ciudadanía abandona el espacio público, cuando el cinismo sustituye completamente a la virtud cívica, una vez que eso ocurre, la corrupción ya no es simplemente un problema del régimen político, se ha convertido en una forma de vida social. En esas ya andamos para desgracia nuestra.
Por eso, valore bien su voto, no lo venda por un dinero público, por una despensa, vote libre, vote últilmente.
En vía de mientras sea usted rabiosamente feliz.Bonito sabadito


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