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Nueva Constitución de Oaxaca XXIV
Por Cipriano Miraflores
Los pueblos precoloniales y el pueblo afromexicano de Oaxaca tienen que tener la capacidad de decisión y de actuar por si mismos, manifestando independencia, no subordinación e influencia de otras instituciones exteriores a los mismos, además, darse sus normas, precisamente para fortalecer esa independencia. Este es su derecho a la autonomía.
Esta autonomía, se debe entender en el más alto sentido, en primer lugar, como política, para darse su propia jurisdicción, ámbito propio de Gobierno y Administración; mediante procedimientos democráticos para la elección de sus autoridades y representantes ante las instituciones del Estado nacional y oaxaqueño, para resolver sus conflictos internos con sentido de justicia comunitaria, así como acordar con las autoridades municipales, estatales y de la federación, los asuntos correspondientes para una convivencia pacifica y saludable.
En segundo lugar, como autonomía jurídica, para otorgarse sus normas propias de convivencia política, social, ética, económica, administrativa y financiera, sancionadas por sus instancias máximas de decisión, que deberá presentarse como estatuto de pueblo precolonial y afromexicano, del cual tomará nota, en su caso, el Congreso del Estado, para evitar normas que atenten contra derechos humanos fundamentales.
Como autonomía social, para decidir sus formas de organización social, de mantener su historia, sus tradiciones y costumbres, su lengua, sus creencias y saberes, su identidad y su firme decisión de seguir siendo pueblo con libre determinación y autonomía.
No se puede ocultar que la mayor arma del mundo occidental es su individualismo, su egoísmo, su particularismo, por ello, la autonomía ética tiene por objetivo fundamental el fomento y conservación de su filosofía de la Comunalidad, cuyos contenidos básicos son privilegiar lo común, la voluntad democrática del pueblo, la reciprocidad, la compartencia, rendir cuentas, el servicio, la humildad,la abnegación, la honestidad, la honradez, el cuidado de la naturaleza y del territorio, así como someterse, con rigor, a las normas morales de las comunidades, a sus instituciones históricas, a sus creencias, a sus prácticas y a sus vínculos espirituales con el cosmos, con la madre Tierra y con el padre Sol .
La ética del servicio público de los pueblos y de sus comunidades, es una extraordinaria práctica a la que habría de conservar y fomentar. ( Continúa).
Así las cosas, en vía de mientras sea usted rabiosamente feliz en compañía de sus seres queridos.
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