Por Jaime Palau Ranz
Hace más de 50 años, en julio de 1974, el lanzador zurdo Tommy John de los Dodgers de los Ángeles, estaba teniendo una gran campaña de 13 ganados y 3 perdidos, un día sintió una molestia en el codo de su brazo de lanzar, el diagnóstico fue lesión del ligamento lateral interno del codo, una lesión que retiraba a muchos pitchers prematuramente, hoy día sabemos que se llama ruptura del ligamento del cubital.
El Doctor Frank Jobe le ofreció una cirugía para reemplazar el ligamento dañado, tomando uno sano de alguna otra parte de su cuerpo para injertarlo en el área lesionada, esa intervención fue todo un éxito, prolongó la vida deportiva de Tommy por 14 años más, no solo pudo volver a jugar sino mejoró su rendimiento, en 3 temporadas superó las 20 victorias y se retiró a la edad de 46 años.
El ligamento del codo se desgarra debido a movimientos fuertes y repetitivos lanzando una pelota por arriba del brazo, la cirugía Tommy John se conoce así en honor a este lanzador, los doctores comentan que de haberse realizado esa operación 8 años atrás, seguramente se llamaría Sandy Koufax, lanzador dominante que se retiró a los 31 años debido a esa lesión en el codo.
Al realizar la inserción de un nuevo tendón, se inmoviliza el brazo por 2 semanas, después se pone una bisagra para realizar ejercicio muy limitado, a los 3 ó 4 meses puede empezar a lanzar suavemente, aumenta a un ritmo casi competitivo entre los 6 y 9 meses, recuperar las facultades tal como las tenía un lanzador antes de la lesión le lleva entre 12 y 18 meses.
En los años setenta la velocidad con la que tiraban los lanzadores a home era de 90 millas por hora en el mejor de los casos, en los años noventa la mayoría de los pitchers ya tiraban con regularidad 90 millas y los velocistas alcanzaban 95 o más, no es coincidencia que a partir de 1995 empezaron a aumentar las cirugías Tommy John año con año, a mayor velocidad y rotación de la pelota mayores lesiones.
El pico de las cirugías Tommy John fue en 2012 cuando la mayoría de los pitchers superaban las 95 millas y se empezaban a llegar a las 100, ese año se realizaron 35 operaciones en lanzadores y una en jugador de otra posición, hasta esta temporada 2026 se han realizado 693 operaciones de las cuales 633 son en lanzadores y 60 en peloteros de otras posiciones.
A partir de la presente década esto se está agravando, cada año se realizan alrededor de 30 operaciones solo en lanzadores, y a partir de 2023 la situación se va poniendo crítica, con tal de agilizar los juegos se impuso una nueva regla y se instalaron cronómetros que obligan a los lanzadores a realizar su disparo a home a los 20 segundos de que les devuelvan la pelota o a 15 si es que hay corredor en base.
Esta medida les obliga a mejorar el ritmo de sus lanzamientos al tiempo que las circunstancias los orillan a aumentar la velocidad a 100 millas, son muchos lanzamientos y esta cuenta empieza desde antes de ingresar al terreno de juego, no es sorpresa que a poco más de media temporada 2026 ya se hayan realizado 16 operaciones Tommy John en lanzadores.
La asociación de peloteros profesionales de MLB, a través de su secretario general Tony Clark, presentó una queja formal rechazando el uso del cronómetro, nada ha pasado, hay toda una discusión si las lesiones vienen por la prisa en realizar el siguiente disparo o es por el esfuerzo al aumentar la velocidad, seguramente es una combinación de ambas, ¿qué opinan los médicos y los fisioterapeutas?
Los músculos se componen de varios tipos de fibras, las 2 más importantes tienen las siguientes funciones, las tipo 1 tienen una velocidad de contracción lenta, son las que te dan la resistencia, por ejemplo, un maratonista activa estas fibras y puede correr por 42 kilómetros, si a medio camino lo pusieras a correr un sprint como velocista de 100 metros no podría hacerlo y sucumbiría en unos cuantos metros.
El otro tipo de fibra son las 2A, su activación es inmediata y dan la fuerza, por ejemplo, un atleta de halterofilia que va a levantar 200 kilos durante 3 segundos en 3 ocasiones distintas concentra sus músculos en una explosión de fuerza, pero si le dices lleva estos 2 garrafones de agua al segundo piso y son 40 metros, no va a poder porque no está acostumbrado a la resistencia, se va a fatigar antes de llegar.
Hacer un lanzamiento a 100 millas por hora requiere un esfuerzo brutal, se mueve explosivamente la anatomía del jugador y con ello sus nervios, arterias, venas, ganglios linfáticos y mucho más, el brazo da un latigazo teniendo como eje al codo y gira su muñeca al dar rotación a la pelota, esto genera una alteración importante y envía una gran cantidad de sangre hacia la mano de lanzar.
En los siguientes segundos la sangre va a retomar su torrente sanguíneo a través de las venas mientras las arterias surten de nutrientes y de oxígeno a los músculos del brazo para que tengan una saturación adecuada, las venas se llevan el bióxido de carbono para eliminarlos por sudor u orina y los ganglios linfáticos ayudan a desechar las toxinas.
Este proceso de retorno venoso lleva su tiempo y cada segundo es importante, los lanzadores debieran ayudarle a su cuerpo levantando la mano unos segundos, adicionalmente el cronómetro les apresura a repetirlo de inmediato, los pitchers ya habían habituado a las fibras de sus músculos a una resistencia de 80, 100 lanzamientos en un determinado periodo y ahora les exigen hacerlo más rápido, lógicamente el cuerpo protesta, se fatiga antes.
Un lanzador necesita ritmo para coordinar fuerza, precisión y estrategia y así tomar el comando de un partido, ahora debe emplear toda su concentración pues se agrega la gestión del tiempo, no es fácil dominar a bateadores cada vez más fuertes y preparados, veremos a donde llega, ideal sería que le dieran unos segundos más al cronómetro, los lanzadores no van a disminuir la velocidad por preservar su salud.
Si desea contactarme favor de escribir a jaime.graficatotal@gmail.com
Facebook: Jaime Rafael Palau Ranz
Seguiré comentando la próxima semana.
Descubre más desde CLAMORSOCIAL.COM
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.