Hoy en día podemos declarar como concluidas las primeras cuatro revoluciones industriales y decir que estamos en la quinta, comentó el integrante del área de Fomento a la Innovación en TIC para la Educación de la Dirección General de Cómputo y de Tecnologías de Información y Comunicación de la UNAM, Fabián Romo Zamudio.

Explicó que somos testigos de una transformación tecnológica sin precedentes, que abarca la aparición de internet, la nube y la alta disponibilidad de datos que ha originado lo que llamamos inteligencia artificial (IA).
En la conferencia “El futuro de la biblioteca en la era de la IA y los datos enlazados”, organizada por la Dirección General de Bibliotecas y Servicios Digitales de Información (DGBSDI), refirió:
Antes de la pandemia hablar de ciencias aplicadas, por ejemplo IA, no era común, pero se conocían términos como big data. “Convergieron para crear lo que hoy usamos de manera rutinaria como inteligencia artificial”.
Recordó que la primera revolución industrial, que se remonta a aproximadamente 1760, fue caracterizada por el uso de vapor, carbón y trenes; la segunda, en 1880, por la electrificación, comunicación remota a través del telégrafo y el teléfono, o el uso extensivo del petróleo como fuente de energía.
La tercera, de 1990, ha tenido por bandera internet, los avances en biología molecular, las fuentes de energía renovables y la inteligencia en todo; mientras que la cuarta, originada de 2010 a 2015, con el primer algoritmo de IA operativo y cierta aplicación, comenzó a impactar y a tener nuevos esquemas educativos o formas de producir bienes y servicios.
Solo pasaron 25 años entre la tercera y la cuarta revolución industrial; y, de acuerdo con especialistas, a partir de 2024-2025 estamos en la quinta, reiteró Romo Zamudio.
Cada vez nos enfrentamos a más datos e información en todos los ámbitos: ingeniería, bibliotecología y cualquier otra ciencia. Las generaciones anteriores no requerían demasiadas herramientas para procesar los volúmenes tradicionales. Pero el crecimiento y consumo ha sido exponencial, destacó el experto.
En la tercera hablar de gigabyte (equivalente a 100 libros) o terabyte (100 mil libros) “sonaba demasiado”. Hoy nos parece una unidad de memoria normal.
Aclaró que las personas pueden manejar (acceder, catalogar, recuperar información), con ayuda de computadoras, hasta rangos de petabytes (100 millones de libros), exabytes (100 mil millones de libros), o zettabytes (toda la información en medio físico generada por la humanidad desde los sumerios).
En la actualidad estamos en otro rango: yottabytes, equivalentes a la capacidad de almacenamiento del total de móviles del mundo, es decir, 10 mil millones.
Brontobyte, la información generada en los siguientes 100 años; y geopbyte, o toda la información de la posición de los átomos del universo que no es posible manejar por humanos o con apoyo de ordenadores convencionales, sino con IA, computadoras escalares y cuánticas.
Se calcula, dijo Romo Zamudio, que los datos disponibles en internet en 2025 fueron 182 zettabytes; en 2010, dos zettabytes, o sea dos “civilizaciones humanas”. Para este año se espera alcanzar 221 zettabytes; a ese ritmo, antes de acabar esta década llegaríamos al siguiente nivel: el yottabyte.
Existe la necesidad de trabajar en capacitaciones estratégicas, cursos para bibliotecarios y gestores, a fin de actualizar competencias en el contexto de la transformación digital y la IA, acotó.
La UNAM, informó, ofrece dos: IA generativa y Prompt Engineering, y el de Catalogación semántica y metadatos automatizados. Sus objetivos son, en el primer caso, dominar técnicas de Prompt Engineering para optimizar procesos bibliotecarios, automatizar tareas y enriquecer servicios al usuario.
En el segundo, migrar y enriquecer registros bibliográficos hacia modelos de datos enlazados, asegurando interoperabilidad y calidad, precisó.
“La combinación de catalogación semántica e IA generativa permitirá transformar los catálogos tradicionales en ecosistemas inteligentes, interconectados y centrados en el usuario”, puntualizó.
Nidia Zúñiga Murrieta, de la Subdirección de Servicios de Información Especializada de la DGBSDI y moderadora de la conferencia, dijo: vivimos un momento marcado por la IA generativa, la sobreabundancia de información, el avance de la web semántica y los datos enlazados.
Los principios que históricamente han sostenido a la bibliotecología -como organización del conocimiento, acceso significativo a la información y garantía de calidad- siguen vigentes, aunque hoy se expresan en entornos tecnológicos más complejos, finalizó.
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FUENTE DE LA INFORMACIÓN: https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2026_076.html
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